La Gravedad del Pecado

Afirmamos: El pecado de los primeros padres alcanzó a todos los hombres…

Cuando Adán pecó, el pecado entró en el mundo. El pecado de Adán introdujo la muerte, de modo que la muerte se extendió a todos, porque todos pecaron
¡Qué aflicción para los que dicen que lo malo es bueno y lo bueno es malo, que la oscuridad es luz y la luz es oscuridad, que lo amargo es dulce y lo dulce es amargo!

Afirmamos: El pecado de los primeros padres alcanzó a todos los hombres, fueron expulsados del huerto del Edén y la maldición de la muerte es el común denominador.
Pues todos hemos pecado; nadie puede alcanzar la meta gloriosa establecida por Dios.

Afirmamos: Estamos bajo la ley del pecado y de la muerte, la cual es irrevocable.
Así que descubro esta ley: que cuando quiero hacer el bien, me acompaña el mal.  Porque en lo íntimo de mi ser me deleito en la ley de Dios;  pero me doy cuenta de que en los miembros de mi cuerpo hay otra ley, que es la ley del pecado.

Esta ley lucha contra la ley de mi mente, y me tiene cautivo.  ¡Soy un pobre miserable! ¿Quién me librará de este cuerpo mortal?  ¡Gracias a Dios por medio de Jesucristo nuestro Señor!

En conclusión, con la mente yo mismo me someto a la ley de Dios, pero mi naturaleza pecaminosa está sujeta a la ley del pecado.

¡Son Infructuosos los esfuerzos de los hombres por cambiar su naturaleza humana pecaminosa!

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